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RUBEN DARlO y LA POLITICA

RENE SCRlCK

Plesidente de la República

Cuando los antiguos debían afrontar un cambio decisivo en sus vidas, se sometían a una prolongada disciplina de meditación y recogimiento. Así yo, 01

ingresar como Miembro de Número a la Academia Ni– caragüense de la Lengua, he sustraído algunas horas a los deberes del Estado, que tanto agobio llevan al ánimo del Gobernante, para participar en esta solem– ne jornada de cultura, movido no sólo por el honor que significa pertenecer a esta sabia Corporación o por la responsabilidad de sentirme par entre tantos eminen– tes hombres de pensamiento, sino también por el im– perioso deber de estudiar una vez más, con ahinco y

devoción, un aspecto fundamentol de la obra de Ru– bén Daría

Por ello es trascendente ocasión ésta para mí en que vosotros, cor. bondad excesiva, habéis querido aco– germe en vuestro seno, naciendo mérito, seguramente, no ya de mis humildes ejecutorias ni de la modestia de mis hechos, sino, acaso, de la alteza de mis aspiracio– nes y anhelos en pro del bienestar de mis conciudada– nos y del engrandecimiento de mi Patria

Vaya pues, el saludo respetuoso de este nuevo compañero en las lides académicas, a vosotros, que en ardua labor, con ejemplar dedicación y dora inteligen– cia, os consagráis a dar mayor limpidez y pureza a nuestra lengua, convencidos como estáis de que el ha– blar justo y el decir exacto, son una manera de defen– der nuestra conciencia hispanohablante, una forma superior de patriotismo y de adhesión a los ideales de nuestra raza

Nada me ha parecido más propio, por eso, al en– trar a este prestigioso recinto, que el ocuparme en el análisis de las teorías políticas de Rubén Daría, maes– tro y modelador de nuestro idioma, padre de nuestra cultura y héroe epónimo de nuestra nacionalidad Perdonadme que al enfocar estas difíciles cuestiones lo haga desde la perspectiva de quien, como yo, ha dedi– cado todos los años de su ¡uventud y de su madurez

al quehacer politica Las réflexianes que aquí surjan,

entonces, no tendrán otro valor que el ser manifesta– ción sincera de mis convicciones, pues no he querido realizar un mero trabajo de erudición literaria, sino, apoyado en la impar clarividencia de Rubén, apuntar hacia la auténtica raíz de nuestros problemas socio– políticos

y si estas razones no me valieran para justificar la elección de mi asunto, ya sería suficiente respaldo para mi empresa el sentir alentar entre nosotros el no– bilísimo espíritu del Dr Carlos Cuadra Pasos genio tu-

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telar de esta Casa Caballero ejemplar, se hermana– ban en él, en armonioso equilibrio, la preocupación por los concretos ploblemas de la vida pública y un pon– derado saber humanista, que añadía gallardía a su discurso, penetración a sus planteamientos y compren– sión --comprensión siempre hidalga- de las solucio– nes del adversario "Hombre de diálogo" Ifamó don Carlos Cuadra Pasos a Rubén Darío, porque sentía su alma afín a la del poeta, pues, como él, buscó caminos de conciliación antes que de combate, de hermandad antes que de odia, de unidad antes que de división y

de violencia Invoco la nobleza de su ánimo al iriiciar

mi cometido, porque también yo, dentro de los límites de mis capacidades, creo fervorosamente que la fina– lidad suprema de mis afanes de ciudadano y de Go– bernante es lograr la conciliación de la familia nicara– güense, para que todos, unánimes en el empeRo y en pos de comunes metas, conquistemos la Patria lumi– nosa que Daría nos diseñara en su grandiosa cosmo– logía poético

RUBEN DARlO Y LA POLlTlCA

Ningún otla tema más apartado, en apariencia, de la imagen corriente que se posee del poeta O, por mejor decir, de 'as imógenes, porque son varias las

que circulan del artista Hay la estampo popular, que lo dibuja como el bohemio aficionado a nepentes y odaliscas, que en momentos de arrebato prorrumpía en cantos inspirados O está el vate aristocrático, el arielista, enamorado del ensueño, refinado gustador de exquisitos males, que desprecia el mundo prosaico y cuotidiano desde su torre de marfil Y luego, parado– jalmente, existe también el Daría caudillo intelectual de América, cantor de 105 ideales de unión y de las aspiraciones por un porvenir de fuerza y poderío para un Continente de jóvenes razas latinas Y más allá divisamos al Rubén liberal jacobino, imprecando contra los poderes opresores del pensamiento y exaltando a Bolívar y Q Jerez, quebrantadores de cadenas, y 01

libro, liberador de conciencias Y no olvidamos al

Daría filósofo platónico o al religioso y penitente, acongojado por la inquietud de Dios y por la angustio ante el destino inescrutable del hombre

Estas y muchas otras perspectivas nos han sido dadas de Rubén Daría Todos parecen valederas- y

encuentran asidero en su obra, Ante semejante hete– rogeneidad, cabe preguntarse si los críticos no habrán olvidado buscar el fundamento de su visión artístico ~

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