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indios; ni aun se aireven á pegar fuego á una sabana en que cae la dicha fuenie, porque dicen ql,le aquellos peces é iguanas fueron hombres en tiempos antiguos, y para probar y persuadir esio cuentan una fábula desta manera: dicen que estando un dia bailando cuatrocientos muchachos alrededor de aquel ojo de agua, y con ellos un viejo que les ha– cia son con un tamborilejo, cansáronse tan– to y quedaron tan hartos y enfadados de bai– lar, que desesperados de la vida determina– ron echarse todos en aquel agua y ahogar– se, y para que ninguno se pudiese escapar trujeron una soga larga y fuerte, enque to–

dos se ataron y encadenaron, arrojóse luego el primero, y trás él los demás uno tras otro,

hasta que no quedó sin,=! uno que se arrepin– tió y deseando vivir se desató y quedó libre, este dicen que llevó al pheblo la nueva y fin– gió que todos se habian' convertido en peces

é iguanas, y por esta causa dicen que no los pesc¡;ln, corno queda dicho, y aun hay por allí quien diga el dia de 'hoy que ha oido allí cerca de la fuente, de noche, tañer y bailar.

Todo es ilnaginaciones, ritos y supersticiones

antiguas de los idólatrf\s, corno tambien lo es llamar el aire á silv6s cuando hace mu– cho calor y calma, corno lo hacen algunos indios, los cuales porque alguna vez comien– za á ventar cuando ellos silvan, piensan que al silvo acude el viento.

De como el padre Comisario prosiguió su camino la via de

Nicaragua.

Jueves quince de Mayo, dia de la Ascen– sion del Señor, dijo misa el padre Comisario en Elenuayquin, acudieron á oirla los del pueblo y muchos indios de la comarca y al– gunos españoles que residen en las estancias de por allí, y despues de haber comido y des– cansado hasta la farde, salió de aquel lugar con una hÓra de sol, yendo en su compañía el guardian de Nacaome. Pasó allí junto al pueblo un rio grande llamado de San Miguel

y de Elenuayquin, poblado de lagarros y ma– lo de pasar en tiempo de aguas, aunque en– iónces p<>r no haber entrado ,se pasó por el vado bien y sin dificultad, y andadas seis le. guas en que se pásan oiros tres riachuelos y dos arroyqs, llegó á una estancia llamada de Barrios. Guiáronle por aquel camino dicien. do que se ¿liajaba por él y que era mejor que el real porque no habia por allí comenzado á llover, pero corno no suele haber atajo sin trabajo, pasóle muy grande el padre Comi. sário aquélla noche, hacia una obscuridad tan negra, que la guía de á caballo que le habian dado perdió tres veces el camino, mas quiso Dios que apeándose y atentando con las manos le halló otras tantas; iba el cami– no por un valle angosto cercado de una par– ie y de otra de montes alíos, y por esro y no correr viento y estar el cielo muy nublado, hacia un calor tan excesivo que no se podia sufrir. Yendo ya muy cansado y necesitado

de sueño, pareció venir un gran aguacero, y

porque no le cogiese alargó el paso y reco– gióse en la estancia sobredicha de Barrios, y luego en llegando comenzó á llover muy re– cio y no cesó el agua hasta la mañana, du– raria el llover más de cinco horas, y todo es– te tiempo estuvo en el campo al agua fray Pedro Salgado, el lego, y dos ó tres indios que iban con él, los cuales se habian queda– do atrás y no pudieron llegar á la estancia hasta que fué de dia, durmió allí un poco el

padre Comisario sobre un banco, el difinidor durmió en una barbacoa hecha pedazos, el guardian de Nacaome sobre un petate en el suelo, los demás sobre unas pajas y cañizos, y á todos supo bien el sueño.

Viernes diez y seis <;le Mayo, por la ma– ñana, salió el padre Comisario de aquella es– tancia con una agua muy menuda, llevando otra guia de á caballo q",e dijo saber b;en la tierra: halló el camino muy llen<> de agua, ciénagas, ladaceros y atolladeros, que por otro nombre se llaman tremedales, mesones y posadas, y vióse en grande trabajo en pa– sarle. En uno de aquellos mesones Se hun– dieron todas las bestias' hasía las barrigas, pero todas salieron, excepto dos, que para que saliesen fué menester salir dellas los que

lás llevaban y embarrarse muy bien, pero ninguno recibió afro daño más que ~ste. An– tes de llegar á aquel atolladero se pasan dos arroyos, y despues dél un lio grande y cau– daloso llamado de Pazaquina ó de Tzirama, pasóle el padre Comisario fres veces en poco

espacio, la prhnera vez pasó dos brazos en

que va dividido, y las airas dos todo junto cada vez, llegaba el agua á los bastos y así se mojó muy bien los piés y las piernas: an– tes de pasarle la última vez destas fres, pa– só por otra estancia que llaman de Vaires, tres leguas de la de Barrios, pasada aquella estancia y el río hay unas m.alas ciénagas y un largo estero, el cual á la sazon estaba va– cío, y así le pudo pasar el padre Comisario luego en llegando; y finalrpente, andadas

otras ires leguas, con un calor tan excesivo

que á algunos quemó y desolló las I11anos y rosiro, llegó muy fa±igado y I11olido á un po– blezuelo de seis ó siete casas llamado Nico– mongoya, de indios mai}gues, visita de nues– tro convento de NacaOITle y del Obispado de Guatemala, los cuales, aunque pocos y po– bres, le dieron de comer y le hicieron mucha

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