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« Previous Page Table of Contents Next Page »desenvolviendo sus facultades indefinidamente en un clima de libertad Confiaba en la ciencia y en el sa– ber como instrumentos seguros de liberación del indi– viduo y de la colectividad Pese a sus innegables concomitancias con el positivismo imperante en la épo– ca hubo en él un fuerte impulso espiritualista que se ar;aigaba, por una parte, en sus creencias cristianas, y
por otra en una acuciante inquietud metafísica que lo llevó muchas veces a frecuentar los nebulosos domi– nios de la teosofía Variadas influencias se fueron ejerciendo en su personalidad filosófica y moral, des– de la pura doctrina cristiana aprendida en el regazo de la tía Bernarda, pasando por la formación de los padres jesuítas, hasta los beligerantes influjos de don José Leonard, al que recordará en muchas ocasiones De Leonard es probable le vengan los primeros chispa– zos de platonismo, tan decisivos en su concepción ge– neral de la vida y del arte "Más que un krausista, Leonard era un hegeliano, o mejor un platónico" 10,
dice del sabio educador polaco en una simpática sem– blanza Y añade "A todos sus discípulos les comu– nicaba su fe y su fuego" 11
Este platonismo fundamental de Rubén Daría, en mi entender, está en la base de sus concepciones polí– ticas El concibe al Estado como un sistema de recí– procos sel vicios, en el cual cada uno encuentra su ubicación de acuerdo con sus aptitudes y su prepara– ción El Gobierno de esta sociedad debe estar entre– gado a los más sabios y a los más capaces Para
Daría, como para S6crates, \a virtud surge del saber '1
del conocimiento Es la único superioridad que reco– noce Recordemos que Platón, en su Autobiografía que figura en la Epístola VII, nos describe su disgusto de la democracia griega y su incertidumbre acerca de la capacidad de los hombres para autogobernarse con– forme a la sabiduría
"El resultado --dice Platón- fue que yo, que había tenido en un principio gran interés en las cosas públicas, conforme miraba el torbel/ino de la vida pública y veía el movimiento incesante de las
COI rientes contrarias, acabé por sentirme atur– dido. y finalmente vi con claridad que todas las "polis", sin excepción están mal gobernadas
Sus legislaciones son casi incurables, a no ser me– diante algún plan milagroso puesto en práctico Con buena suerte Por el/o me veo obligado a
decir, en elogio de la recta filosofía, que desde el/a podemos discurrir en todos los casos lo que es justo para las comunidades y para los indivi– duos y que, según esto, el género humano no verá días mejores hasta que adquiera autoridad políti–
ca la raza de quienes siguen recta y auténtica–
mente la filosofía o hasta que la raza de los gobernantes se convierta, por alguna suerte divi– no, en estirpe de verdaderos filósofos" 12
De una estirpe de verdaderos filósofos habla Pla-tón Igualmente, Daría cree que deben ser los sabios,
10 Josó Leonard E:n: SEMBLANZAS Obr3l') Completas. Aguado, 2, P 923
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. ORlA POLI'fICA México-Buenos Airc~. Fondc de Cultura Econó~
lmCft, 1963 p 39
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los entendidos, los moralmente superiores y capaces, quines rijan la cosa pública De allí que nunca viera con mucha simpatía el funcionamiento de las moder– nas democracias, en las cuales el proceso electoral es determinante Encontraba que no siempre las masas están en capacidad de elegir a quien realmente, por sus méritos debe asumir el poder público Desde lue– go, no se trata de que Rubén sintiera un desprecio oli– gárquico por el pueblo Al contrario, siempre cantó sus anhelos y su sed de justicia Lo que él busca es una fórmula de selección que permita a los ,mejor pre– parados encargarse de la dirección de los asuntos co– lectivos, sistema en el cual sean eliminadas la demago– gío, lo mendacidad, la charlatanería y la calumnia innoble contra el adversario Véase con qué dureza describe las elecciones en un país europeo, en el ar– tículo titulado liLa comedia de las urnas" 13
Pero hay otro factor que impone a la ideología política de Rubéh un matiz particular es su cristianis– mo Cree en el amor, en Jo comprensión, en la frater– nidad, como medios para allanar las dificultades socia– les A fines del siglo XIX la llamada cuestión social atraía la atención de todas las inteligencias Las ma– sas se rebelaban en procura de mejores niveles de existencia La inhumana evolución del capitalismo había provocado cruentos estallidos de los grupos po– pulares,. y ya esta situación insostenible había atraído la atención de la Iglesia que, por boca de sus Pontífi– ces, había lanzado sus encíclicas en que favorecía la
causa del pobre y del desposeído Existían, sin em–
bargo, los violentos, los anárquicos, que creían solu– cionar el problema con bombas y magnicidios. Contra ellos alza su palabra candente Rubén Daría Abomi– na de la violencia
"Los filósofos propagandistas que soñaron en ver lleno el mundo de almas ápteras, escucharán siempre, cuando crean llegado el reino de Jo no–
che, un ruido de alas que anuncia eJ alegre naci– miento de la aurora Cada nuevo sol anunciará la inmortal victoria cristiana. El progreso, en su
más alto sentido, es el acercamiento a Dios" 14
Por ello condena a los predicadores de la fuerza, a los que recomiendan la lucha de clases. Compren– de que existe lo injusticia social y que es necesario so· lucionar ton flagrantes iniquidades
11 ¡Dios me libre de que yo esté nunca en contra del dolor, de que yo ataque o escarnezca a la mi–
seria! Tompoco he de ponerme del lado del rico avaro._ que no paga el jornal justo, de Jos que de– jan morir de hambre a sus obreros, de aquellos a quienes San Pablo anuncia penas grandes a causa
de sus riquezas podr idas" 15
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Piensa que la vida social debe articularse sobre uno justicia inmanente, sobre una moral basada en el ejemplo del divino sacrificio de Cristo, que nos indica
la En TODO Al, VUELO Obrolj coml'letns. AJ.:lIado, 2. 704
1 i "Sursum", LA TJUBUNA, Buenos ~ires 4-XII~9a En: E K Mapes. ESCR1TOS lNED1TOS. 29
Uí "Dinamita" LA TRIBUNA Buenos Aires, 27-XI-180a En: Obras
Comp!ctns, Aguado 4 P 646
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